Dos adolescentes de 17 años, uno de apellido Loto y el otro de apellido Díaz, son los malhechores que cometieron el ilícito.
Los elementos robados se encontraban enterrados en una zona montuosa: una cama de una plaza y media, ocho sillas negras de plástico, una bomba de agua y una cocina con una garrafa de 10 kg.
Luego del procedimiento se consultó al fiscal  de turno, Dr.  Gómez,  respecto a los pasos a seguir con los dos menores de edad disponiendo que una vez acreditada su documentación sean entregados a sus padres.
17-05-19 Fuente y foto: EL LIBERAL